Esto nos lo contó Marcos la otra noche que quedamos para tomar unas copas. Marcos y Jose, hacía dos semanas que se conocían, habían quedado para cenar, habían ido al cine y habían intercambiado un par de besos. Marcos quería ir despacio pero todo apuntaba a que Jose tenía mucha más prisa.
Al día siguiente desayunando no dejaba de pensar en la reacción de Jose y una pregunta vino a mi cabeza... ¿ Usamos a la ligera las palabras " te quiero"? ¿Han perdido la magia estas dos palabras que pronunciadas juntas tienen un significado tan especial tanto para la persona que las dice como para la que las recibe?
Personalmente soy de pronunciar estas dos palabras cuando realmente lo siento, cuando salen de mi sin pensarlas, tanto es así que a veces las he dicho y luego me he dado cuenta de lo que había dicho. Para mi es entonces cuando las palabras "te quiero" tienen su máximo significado.
Vivimos en una sociedad que corre a la velocidad del rayo. Vamos de un lado para otro, nos levantamos, vamos a trabajar, comemos, seguimos trabajando, tomamos algo con los amigos, nos acostamos y vuelta a empezar. Compramos por Internet, nos traen la comida a casa, o si no nos ponemos a cocinar mientras hablamos por teléfono y preparamos la ropa del día siguiente...... Parece que con tantas prisas hay gente que tiene la necesidad de querer a las primeras de cambio y pretenden que la otra persona sienta al mismo ritmo que ellos. Nos estamos perdiendo el conocer a la otra persona, el sentir ese cosquilleo en el estómago que se va acrecentando con el paso del tiempo y que nos lleva a enamorarnos de la otra persona y a decirle te quiero cuando realmente lo sentimos.
¿Será verdad que la velocidad en la que nos movemos nos impulsa a querer a marchas forzadas? ¿ Iremos encaminados también al amor exprés?








